PRIMER CONTACTO
Cuéntame qué estás viviendo.
Puede ser por teléfono, correo o WhatsApp. No necesitas compartir detalles íntimos por escrito: basta con una idea general para que podamos acordar una primera conversación.

EL PROCESO
No necesitas llegar con respuestas. Solo con la disposición de acercarte a lo que hoy pide ser mirado.
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ANTES DE COMENZAR
Profundizar exige algo más que una técnica. Exige sentir que puedes ser escuchado sin juicio, que no se te pedirá ir más rápido de lo que puedes sostener y que conservarás siempre tu capacidad de decidir.
Por eso, el proceso comienza antes de cualquier vivenciación. Comienza en la primera conversación, cuando conocemos tu situación, aclaramos el marco y valoramos con honestidad si este enfoque puede ser adecuado para ti.
PRIMER CONTACTO
Puede ser por teléfono, correo o WhatsApp. No necesitas compartir detalles íntimos por escrito: basta con una idea general para que podamos acordar una primera conversación.
ENTREVISTA
Conoceré tu historia, tus necesidades y las circunstancias actuales. Tú podrás preguntar todo lo que necesites sobre la forma de trabajo, sus posibilidades y sus límites.
PREPARACIÓN
Antes de profundizar, cuidamos el espacio, la confianza y la estabilidad necesaria. Nada se fuerza y ninguna experiencia tiene que aparecer antes de tiempo.
VIVENCIACIÓN
Mediante IERA accedes a una relajación profunda conservando la conciencia. Te acompaño con una dialéctica que no interpreta, no dirige y no interrumpe la experiencia con razonamientos.
CIERRE
Cada encuentro se cierra sin prisa. Observamos cómo te encuentras y dejamos espacio para que el movimiento de la sesión pueda expresarse sin exigir una explicación inmediata.

CONFIDENCIALIDAD
La intimidad no es un recurso estético: es una condición del trabajo. Cuidamos el entorno, la información que compartes y el ritmo con el que decides hacerlo.
En las sesiones online necesitarás un lugar privado, una conexión estable y tiempo suficiente para no tener que salir precipitadamente del encuentro.
PREGUNTAS FRECUENTES
La claridad forma parte del cuidado. Si tu pregunta no aparece aquí, podemos hablarla antes de decidir nada.
No. La primera conversación no es un examen ni exige un relato perfecto. Podemos empezar precisamente por aquello que todavía no sabes nombrar.
Sí. En el estado regresivo anatheorético permaneces consciente, puedes comunicarte y conservar el control de lo que sucede.
Sí, cuando la situación y el momento de la persona permiten preparar un entorno adecuado, privado y sin interrupciones.
No existe una cifra universal. La duración depende de la persona, de su situación y de la forma en que evoluciona el proceso. Lo hablaremos siempre con claridad.
No es comprometerte con un proceso. Es permitirte una conversación honesta sobre lo que necesitas.
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